Sueños típicos; Sonar con desnudez o semi desnudez.

Eva y Adan (Botero)Resulta frecuente entre muchas personas experimentar sueños en los que individuos desnudos y/o semi desnudos se dan cita. En otras ocasiones es la propia persona soñadora la que se percibe a si misma con poca ropa o totalmente desnuda.
Estos sueños tiene como característica principal la carencia total y/o parcial de ropa junto con la evidencia de las partes más íntimas.

Considero interesante iniciar la exposición simbólica de esta tipología de sueños haciendo dos consideraciones. Una atiende a la negación de la ropa, al presentarse parcial o totalmente ausente. La otra consideración hace referencia a todo aquello, generalmente las partes más íntimas del cuerpo, que queda al descubierto.
Siguiendo los pasos marcados con anterioridad, la vestimenta suma un conjunto de prendas de ropa y enseres de los que nos servimos para dar consistencia a la propia identidad. Nos servimos de ésta para proyectar una imagen hacia el entorno y alimentar la “mascara” con la que queremos que se nos vea socialmente. Por consiguiente, puede considerarse la vestimenta como algo que no nos es propio, de lo que nos servimos, y que alimenta la construcción de la persona y la identidad.
En este punto me surge la pregunta, ¿Qué permanece sin la ropa, los anillos, las pulseras, los collares, el maquillaje ni los tatuajes y demás, tal y como se muestra en este tipo de sueños?
A lo que mi respuesta, tratando de ser breve y concreto es; El cuerpo desnudo, esto es evidente, con su conjunto de imperfecciones, perfectas en si mismas. Y sin máscaras ni atuendos, lo más íntimo, oculto y secreto, lo más genuino y auténticamente Humano así como la expresión del Ser.
Antes de continuar, quiero citar brevemente el concepto de personalidad, análogo, en el tema que aquí nos une, a la vestimenta o ropa de la que nos servimos para cubrirnos.
La palabra personalidad deriva de persona. Etimologicamente del Griego clásico “prósopon”-”aspecto”, de donde pasó al etrusco phersu, con el significado de ‘ahí’. A partir de esa voz, los latinos denominaron persona a las máscaras usadas en el teatro por los actores y también a los propios personajes teatrales representados.
En consideración, la personalidad como máscara de la que se servían los antiguos actores de teatro, puede equipararse a la ropa de la que nos servimos cada uno de los días de nuestra vida para interpretar un papel o un rol con el que nos sentimos tan identificados que se desdibuja la linea entre lo artificialmente construido, fruto del conjunto de sistemas psicofísicos que determinan la forma de pensar, actuar y sentir, únicas en cada sujeto, en su proceso de adaptación al medio, de lo más genuínamente individual compuesto por la suma de potencialidades y capacidades, así como la existencia de lo divino en lo humano en cada uno de nosotros.
DSC06218-1Hasta aquí considero enunciadas las dos líneas que he marcado. Ahora voy a profundizar en matices. Para ello me basaré en la símbología propia de la desnudez. Este símbolo se desarrolla en dos direcciones. Por un lado la desnudez representa la belleza humana, la pureza estética, intelectual y espiritual. Supone la abolición de las barreras que separan al hombre del mundo. Estar despojado ante los misterios de la vida y vivir sin pantallas ni limites al contacto con lo divino. Con la falta del velo de “Maya”, la ilusiones de las formas han desaparecido y se tiene acceso al conocimiento puro.
Por otro lado, la desnudez nos sitúa literalmente ante los sentidos, los placeres, la sensualidad y el deseo, así la regresión de la consciencia de lo espiritual hacia lo material. Esta concepción es la consecuencia del pecado original, la caída del Paraíso de Eva y Adán, con lo que designa la pobreza y la debilidad moral y espiritual. Otras veces, la desnudez tiene un significado peyorativo ya que el que está desnudo muestra públicamente sus vergüenzas por lo que puede sentir incomodidad, vergüenza y culpa.

Concluyendo; En este artículo he expuesto la simbologia del sueño típico de desnudez tomando dos caminos. Uno, la ausencia de ropa, sinónimo de estar desnudo y otro, la desnudez explícita. Su relación es estrecha. Ambas nos recuerdan dos aspectos; la necesidad de búsqueda de la verdad más allá de lo fenomenológico y de las formas y las tendencias regresivas, de carácter oculto y sombrío, que nos impiden evolucionar.

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