Sueños típicos; Soñar con volar

volar1En los talleres que he dinamizado hasta el momento, no han faltado peguntas por sueños de vuelo, de exámenes, de caída de dientes, de desnudez. Tales preguntas atienden a los denominados sueños típicos, sueños cuyas características principales son que presentan temáticas recurrentes y aparecen sistemáticamente en un alto porcentaje en las personas soñadoras. Estos sueños en un principio subjetivos, ya que su aparición supuestamente guardan una estrecha relación con los acontecimientos vitales de la vida externa, pueden hacerse objetivos y transferibles a otros soñadores ya que su simbología cruza la frontera de los individual hacia lo colectivo. Sus temáticas pueden considerarse universales y arquetípicos. Todos, alguna vez en la vida hemos sentido la sensación de estar atrapados en una situación vital. Todos, alguna vez en la vida, nos hemos sentido indefensos y sin capacidad de defendernos. Todos, alguna vez en la vida, nos hemos sentido avergonzados  y con nuestras intimidades develadas. Estos temas humanamente universales se reflejan en nuestros sueños.

Como indico en el título de la entrada, voy a ocuparme de los sueños de vuelo y de sus analógos, los sueños de ascensión. Entre ambos existen muchas similitudes.
Al respecto, Mircea Eliade en su obra; Mitos, sueños y misterios, expone:
“La ascensión y el vuelo forman parte de una experiencia común a toda la humanidad primitiva. Que esta experiencia constituye una dimensión profunda de la espiritualidad lo demuestra la historia ulterior del simbolismo de ascensión”.

“Regresando a la presente cuestión, es importante precisar el siguiente hecho: a pesar de las revalorizaciones múltiples y diversas que han sufrido losa símbolos de vuelo y de la ascensión en el transcurso e la historia, su parecido estructural sigues siendo claramente discernible. Dicho de otra manera:sea el que sea el contenido o valor concedido a la experiencia ascensional en las múltiples religiones en las que el vuelo y la ascensión desempeñan un papel, siempre presentan las dos características esenciales que acabamos de identificar: trascendencia y libertad, ambas obtenidas a partir de una ruptura de nivel que se traduce en una mutación ontológica del ser humano.”

Dédalo e ÍcaroHagamos referencia ahora al Mito de Ícaro.
Ícaro era hijo de Dédalo, arquitecto, artesano e inventor de fama reconocida. Llamados por el el Rey de Creta, Minos, fueron ordenados en la construcción de un laberinto donde encerrarían al Minotauro, hijo de la Reina de Creta, Pasifae y un majestuoso toro, fruto de la venganza del Dios Poseidon.
Junto con el minotaruo, Ícaro y Dédalo fueron también encerrados en el laberinto. Estuvieron allí durante mucho tiempo. Desesperados por salir, a Dédalo se le ocurrió la idea de fabricar unas alas, con plumas de pájaros y cera de abejas, con las que podrían escapar volando del laberinto de Creta.
Y así lo hicieron, con el convencimiento de no poder volar demasiado alto, porque si se acercaban al Sol, la cera de sus alas se derretiría y tampoco demasiado bajo porque las alas se les mojarían, y se harían demasiado pesadas para poder volar.
Empezaron el viaje. Al principio Ícaro atendió a los consejos de su padre, volando a su lado, pero después empezó a volar cada vez más alto. Se acercó tanto al Sol que se derritió la cera que sujetaba las plumas de sus alas y cayó al mar donde murió ahogado. Dédalo recogió a su hijo y lo enterró en una pequeña isla que mas tarde recibió el nombre de Icaria.

En referencia a los sueños de vuelo y ascensión, de este mito nos interesa el motivo que llevó a Dédalo a idear unas alas para volar, su encarcelamiento en un laberinto, lugar formado por camino y encrucijadas del que es muy difícil salir y la dialéctica; Principio de realidad-límites de deseo.
Y es que los sueños de vuelo y ascensión simbólicamente representan tal acontecimiento, el cumplimiento de la necesidad o deseo de salir de una situación angustiosa, limitante y opresora, que genera impotencia y nos acerca humildemente a lo humano. Puede ser que el sueño muestre el anhelo de transmutación de una situación a otra, así como liberación de la misma. Precisamente, los sueños de vuelo y ascensión provocan sensaciones agradables de ligereza y levedad. Es posible que este tipo de sueños sean representaciones desplazadas de las acciones que no se están haciendo o que convendrían llevarse a cabo en el mundo externo. Es posible que los sueños de vuelo y ascensión nos acerquen a conocer limitaciones e incapacidades de nuestra existencia en las que se nos obliga a manejar el tandem frustración y el deseo. Pensemos en Ícaro;  Alto voló erigiéndose hasta el Sol, cayendo, al derretirse sus alas. Y es que cuanto más nos dejamos levar por el anhelo y actuamos libremente según nuestra inteligencia y voluntad, abanderados de la ilusoria libertad, más dura puede ser la  caída al contrastar nuestros deseos con el principio de realidad.

En resumidas cuentas, soñar con volar o con ascender puede resultar un complemento del orden de lo psíquico que nos devela momentos vitales angustiosos y laberínticos, donde volar, nos indica la necesidad de actuar y de libertad, a la vez que cubre la necesidad por no hacerse.

Cerraré el post con una cita del libro Mitos, sueños y misterios de Mircea Eliade;

“Así pues, lo importante es no olvidar que, en todos los niveles culturales, a pesar de las diferencias, considerables, de contextos históricos y religiosos, el simbolismo del “vuelo” siempre expresa la abolición de la condición humana, las trascendencia y la libertad”

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